Que se entienda qué hace la organización
Quien llega por primera vez tiene que poder decir, en una frase, qué hace la organización, dónde y para quién. Parece obvio y es lo que más falla: el sitio habla con el lenguaje interno —misión, visión, ejes estratégicos— y el visitante se va sin saberlo.
En el sitio del International Medical Committee, el titular dice qué hace y la línea de arriba dice a quién pertenece. Todo lo demás viene después.
La prueba es simple: si alguien lee solo la primera pantalla, ¿qué puede contar después?
Una estructura que siga el trabajo, no el organigrama
Los sitios institucionales tienden a copiar la estructura interna: direcciones, comisiones, áreas. Al visitante le sirve otra cosa: qué hacen, dónde y cómo se puede participar.
Cada programa o línea de trabajo merece su propia página, con una dirección propia que se pueda compartir. Cuando todo cuelga de la página de inicio, esa página crece todos los años y nadie encuentra nada.
Programas y novedades que se puedan sostener
Un programa bien presentado dice qué problema atiende, qué se hace y cómo sumarse. Lo que no conviene es prometer en el sitio un ritmo que la organización no puede mantener: una sección de noticias con la última entrada de hace dos años comunica abandono, aunque el trabajo siga.
Antes de crear una sección, hay que saber quién la va a actualizar y cada cuánto. Si la respuesta es «nadie», es mejor una página fija bien escrita.
Idiomas: solo los que se van a mantener
Si la organización trabaja en más de un país, los idiomas son parte de la estructura y no una capa de traducción: cada idioma con sus propias direcciones, y en el menú solo los que alguien se va a ocupar de mantener. Lo desarrollamos en Un sitio institucional en varios idiomas.
Celular y accesibilidad
El sitio se va a leer en teléfonos, y muchas veces con mala conexión. Los que hicimos en 2005 y 2006 para OMPP · WOFP y Sport and Peace no se adaptan al celular: en esa época no hacía falta. Es una de las razones por las que el de Sport and Peace se está rehaciendo.
La accesibilidad no es un sello. Es que el sitio se pueda recorrer con el teclado, que el texto tenga contraste suficiente, que las imágenes tengan una descripción y que los títulos sigan un orden. Nosotros usamos las pautas WCAG de nivel AA como referencia de trabajo.
Si a tu organización una ley o un financiador le exige un nivel determinado, eso se confirma con quien corresponda y se verifica con una auditoría. No conviene darlo por hecho porque alguien lo prometió.
Seguridad y privacidad
Cuantos menos datos junte el sitio, menos hay que proteger. Antes de agregar un formulario, un boletín o una herramienta de medición, conviene preguntarse qué datos personales implica, dónde quedan guardados y quién responde por ellos.
Lo mínimo es una conexión segura en todo el sitio, accesos de administración en pocas manos y una política de privacidad que describa lo que el sitio hace de verdad, no un texto copiado. En este mismo sitio medimos las visitas sin cookies, y por eso no mostramos un aviso de cookies.
Que escribir sea fácil
Una organización tiene varios públicos: quien necesita ayuda, quien quiere colaborar, un periodista, otra organización. Cada uno tiene que encontrar cómo escribir sin recorrer todo el sitio. En el International Medical Committee hay páginas separadas para alianzas, para profesionales médicos y para contacto.
Del otro lado tiene que haber alguien. Una dirección de correo que nadie lee es peor que no publicar ninguna.
Qué preguntar antes de contratar
- ¿Quién va a actualizar el sitio, y con qué?
- ¿Qué recibimos al final: archivos, accesos, documentación?
- ¿El dominio y el alojamiento quedan a nombre de la organización?
- ¿Qué pasa con las direcciones del sitio anterior?
- ¿Cómo se resuelven los idiomas?
- ¿Quién revisa la accesibilidad, y con qué criterio?
- ¿Qué datos personales va a tratar el sitio?
Estas respuestas pesan más que el diseño de la portada. Son las que definimos al empezar un proyecto de diseño y desarrollo web.